Un día cualquiera de Navidad recibo un único mensaje: una ecografía.
¡Qué emoción! Es una alegría ver cómo evolucionan y crecen esas parejas que un día me contactaron porque se iban a casar. Esas futuras mamis hermosas con sus tripitas.
Sabina y Carlos ya están acostumbrados a estar delante de mi cámara, hemos compartido tiempo, risas y nervios muchas veces, así que en esta ocasión fue otro ratito más a los que sumarlo al resto.
Un placer que volvieran a contar conmigo en esta etapa tan preciosa de sus vidas. ¡Felicidades por ese pizquito que viene en camino!